Por Lucía Modotti
Como en cualquier otra biblioteca el rol principal lo tienen la información y el conocimiento; pero la diferencia es más que clara: en este caso, el autor siempre es anónimo…
“¡Adelante, edita un artículo y ayuda a Wikipedia a convertirse en la mejor fuente de información en Internet!”
Así nos invitan desde la red a contribuir a la creación (y crecimiento, evolución, desarrollo -o como quieran llamarlo-) de la “enciclopedia libre” más polémica de los últimos tiempos.
Pese a lo que se estimaba, Wikipedia no se convirtió en el proyecto efímero que muchos suponían, y no sólo perduró, sino que hoy está disponible en más de 100 idiomas y promete acompañarnos por mucho más tiempo.
Bajo la premisa “compartir el conocimiento” Wikipedia logró incorporar a sus filas una gran cantidad de voluntarios de todo el mundo dispuestos a ‘subir’ información sobre cualquier tema imaginable e inimaginable.
La idea partió de Jimmy Wales, y básicamente se trata de la redacción libre y colaborativa de personas de todo el planeta en pos de la construcción de una enciclopedia que es administrada por la fundación norteamericana (sin fines de lucro -habrá que creerles-) Wikimedia.
Desde su origen, allá por el año 2001, genera la misma controversia que posee todo aquello que se ‘inicia’ desde Internet: ¿qué tan confiable es su información?
En este sentido, Wikipedia tiene una gran responsabilidad, puesto que sus contenidos pertenecen a “cualquier persona con acceso mediante un navegador web”, y además, cualquier persona puede editar lo publicado por otra.
Si la sociedad manifestara respeto y serio compromiso frente a las nuevas tecnologías, probablemente esto no sería un problema para un proyecto como Wikipedia.
Sin embargo, la frase “mejor prevenir que curar” no es ajena a esta empresa, que en su portada avisa: “Las ediciones que consisten en vandalismo o disparates son revertidas rápidamente”.
A esto se suma que hace un mes, Wales les pidió a sus usuarios o redactores que le dieran mayor importancia a la calidad que a la cantidad.
Pero algo se les escapó y Wikipedia copó las páginas Web de medios como Clarín y los servicios informativos de radios de toda la República Argentina: si un lector está interesado en conocer sobre el episodio conocido como La noche de los lápices se encontrará con estas palabras:
“(…) fue un invento creado por las organizaciones terroristas que reclutaban jóvenes estudiantes secundarios y universitarios para llevar a cabo sus delitos de lesa humanidad.(…)”
Pocos fueron los episodios políticos vividos durante el último proceso militar que dejaron una huella tan marcada en la memoria colectiva como el ocurrido el 16 de septiembre de 1976 en La Plata. Por esto mismo, las frases que describen las durísimas vivencias de los estudiantes como un invento y, a los estudiantes mismos como terroristas, no puede dejar de ofender a muchas personas, y a la memoria de un país.
El anónimo autor tiene derecho a expresar su opinión (si es que en verdad se trata de su juicio); nadie puede prohibirle su libre expresión.
Sin embargo, la posibilidad de expresarse libremente y de colaborar en una enciclopedia (por más libre que sea) no le quita importancia a la necesidad de separar con claridad lo que es opinión de información.
Probablemente para cuando termine de escribir esta nota, el texto sobre la noche de los lápices desaparezca mágicamente, o se encuentre algún mecanismo para justificar lo dicho. (No se preocupen al finalizar la nota podrá leer el texto completo).
No se pide censura, pero si resulta importante destacar que este es un ejemplo de lo necesario que es compatibilizar responsabilidad y uso de nuevas tecnologías. Si esto no pasa, Wikipedia jamás se convertirá en la “mejor fuente de información en Internet”.
La noche de los lápices según uno de los editores de Wikipedia
La noche de los lápices fue un invento creado por las organizaciones terroristas que reclutaban jóvenes estudiantes secundarios y universitarios para llevar a cabo sus delitos de lesa humanidad. Es conocido el testimonio del hermano de María Claudia Falcone, que dice que ella no era ninguna estudiante, ella era una militante política. La historia novelada dice que siete jóvenes estudiantes de entre 16 y 18 años que demandaban en la ciudad de La Plata el boleto escolar (que había sido suprimido por el gobierno militar), fueron secuestrados, lamentablemente no es la verdad de lo que ocurrió, de hecho el sobreviviente [Pablo Díaz]], que en aquel entonces contaba con 18, fue entrenado en las Brigadas del Café de Nicaragua en técnicas terroristas, manejo de armas, explosivos, etc. Ningún estudiante que pide por el boleto estudiantil, tiene que tener esos conocimientos, sin embargo, Pablo Díaz ha vivido de los dividendos que está fábula le ha reportado, aunque sea un conocido terrorista.
El resto de los terroristas implicados fueron:
Claudio de Acha (16 años);
Horacio Ungaro (16 años);
María Clara Ciocchini (17 años);
María Claudia Falcone (16 años);
Francisco López Muntaner (17 años);
Daniel A. Racero (18 años).
